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Intolerancia a la lactosa


27 abril, 2018

Nestlé® para NIDO®
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Conozcamos cuál es la relevancia de mantener el consumo de lácteos para la alimentación y la importancia de un correcto diagnóstico a través de un profesional de la salud.

 

Muchas personas con síntomas gastrointestinales como hinchazón, malestar y diarrea creen que tienen intolerancia a la lactosa y evitan o limitan el consumo de productos lácteos. Sin embargo, esta restricción podría conducir a una ingesta de calcio por debajo de la cantidad diaria recomendada.

La lactosa es el principal azúcar natural (carbohidrato) que se encuentra en la leche. Durante la digestión, ésta se descompone en dos azúcares simples – glucosa y galactosa – gracias a la enzima lactasa del intestino delgado.

La mala absorción de la lactosa ocurre cuando no hay suficiente lactasa para descomponerla. La aparición de síntomas gastrointestinales (entre ellos diarrea, malestar abdominal, flatulencia e hinchazón) después de su ingesta en personas con mala absorción, se define como intolerancia a la lactosa.

Esta patología puede ser de diversos tipos:

Primaria
La reducción de lactasa se da gradualmente en los primeros años de vida. La persona tiene cada vez más síntomas al consumir leche y la única forma de tratarlo es eliminando la lactosa de la alimentación. Esta es la causa más frecuente y es irreversible.
Secundaria
Es temporal y se da, por ejemplo, como consecuencia de una enteropatía. Cuando ésta se cura, desaparece la intolerancia.

Congénita

Es muy poco común, y se detecta en los bebés luego de las primeras exposiciones a la lactosa de la leche materna.

También puede ocurrir que la intolerancia sea una cuestión de percepción. Sin embargo, independientemente de si es fisiológicamente basada o únicamente percibida, la educación alimentaria es fundamental para asegurar que el perfil nutricional no se vea comprometido.

Después de que se diagnostica, reducir su exposición constituye la línea principal de tratamiento. Inicialmente, se recomienda evitar temporalmente la leche y derivados para obtener la remisión de los síntomas. Debe evitarse la eliminación total y definitiva de la leche en la alimentación, ya que podría conducir a una pérdida nutricional de calcio, fósforo y vitaminas, asociándose con una disminución de la densidad mineral ósea y un mayor riesgo de fracturas. La osteoporosis es el principal problema de salud asociado con la intolerancia real o asumida. Las recomendaciones nutricionales actuales sugieren consumir tres porciones por día de leche o productos lácteos equivalentes.

Para evitar una deficiencia nutricional es importante conocer que hay leches sin lactosa (0%) que permiten, a quienes tienen baja tolerancia a ella, cubrir los requerimientos nutricionales de aquellos nutrientes que provienen mayormente de los lácteos. Leyendo las etiquetas se puede identificar la composición del producto y así elegir el que más se adecua a las necesidades de cada persona.

Fuente: Nestlé Research Center

Asesoró Martina I. Murmis MN 7453 – Nutricionista Corporativa de Nestlé® para NIDO®