29/09 Día Mundial del Corazón


15 septiembre, 2015

PREVINIENDO LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

La Federación Mundial del Corazón con el apoyo de la OMS y la UNESCO han designado el día 29 de septiembre como el Día Mundial del Corazón.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en hombres y mujeres a nivel mundial. En 2008 murieron más de 17 millones de personas por enfermedades cardiovasculares, el 30% de todas las muertes a nivel mundial. Más del 80% de las enfermedades cardiovasculares se dan en países de ingresos medios o bajos. ¡Más del 75% de las muertes por enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir! Y afortunadamente, cuánto más aprendemos sobre el corazón y las enfermedades vasculares, mejor podemos determinar los factores de riesgo y cómo controlarlos.

Bayer nos cuenta cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares para que, con el paso del tiempo, podamos reducir ese 75% actual.

Los factores de riesgo cardiovascular son aspectos personales y hábitos de vida que aumentan la probabilidad de padecer algún tipo de patología cardiovascular.  Es importante saber que algunos de estos factores se presentan sin síntomas.

Hay factores de riesgo no modificables, como la edad, los antecedentes familiares, el sexo y la raza. Pero, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 75% de las muertes por enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir con cambios adecuados en el estilo de vida, especialmente controlando los factores de riesgo modificables, como tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, sobrepeso y obesidad, sedentarismo, abuso de alcohol, ansiedad y estrés.

La coexistencia de varios factores de riesgo aumenta la probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular (exceso moderado de peso, poca actividad física, tensión arterial un poco alta, colesterol aumentado y tabaquismo).

Tabaquismo

El tabaquismo es uno de los factores de riesgo más importantes. También se lo asocia al cáncer, enfermedades respiratorias, enfermedades reproductivas y disfunciones sexuales entre otras.

En la República Argentina, se estima que el 35% de la población adulta fuma. Fumar entre 1-4 cigarrillos por día incrementa 2,7 veces el riesgo de muerte por enfermedad coronaria.

Hipertensión arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que en general no presenta síntomas, por ello se la ha denominado el “asesino silencioso”.  Se diagnostica hipertensión arterial cuando la presión sistólica (denominada comúnmente “máxima”) es mayor a 140 mmHg y la presión diastólica (denominada comúnmente “mínima”) es mayor a 90 mmHg. La coexistencia de tabaquismo e hipertensión arterial compromete la función del corazón, aumentando hasta 4,5 veces el riesgo coronario. Además, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es 1,5 a 2 veces superior en los fumadores hipertensos que en personas no fumadoras sanas.

Colesterol aumentado

El exceso de colesterol en sangre produce su acumulación dentro de las arterias, fenómeno que se conoce con el nombre de placa. Esto hará que las arterias disminuyan su calibre y se endurezcan, comprometiendo la llegada de oxígeno y nutrientes al órgano al cual irrigan (corazón, cerebro, miembros inferiores) con su consecuente afectación. Se ha demostrado que comer saludablemente y realizar actividad física en forma regular reducen el nivel de colesterol en sangre.

Diabetes

La diabetes es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no puede fabricar insulina suficiente o cuando esta no logra actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo. La glucosa se acumula en la sangre (lo que se denomina hiperglucemia), dañando progresivamente los vasos sanguíneos, acelerando  el proceso de aterosclerosis (endurecimiento de las arterias por acumulación de placas) y  aumentando así el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

Sobrepeso y obesidad

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla (altura) que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

Según la Organización Mundial de la Salud, un IMC igual o superior a 25 significa sobrepeso y un IMC igual o superior a 30 significa obesidad.

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es una alteración del balance de energía entre las calorías consumidas y gastadas. En el mundo, se ha producido: un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares simples, pero pobres en fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes.

Sedentarismo

La falta de actividad física se asocia, entre otras cosas, al desarrollo de obesidad, diabetes, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo. La práctica regular de actividad física no solo previene su desarrollo, sino que contribuye al buen control de la enfermedad cuando ya se encuentra instalada.

Estrés

El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, a pesar de lo cual hoy en día se confunde con una patología. Esta confusión se debe a que este mecanismo de defensa puede acabar, bajo determinadas circunstancias frecuentes, en ciertos modos de vida, desencadenando problemas graves de salud.

Los investigadores han descubierto varias razones por las cuales el estrés puede afectar al corazón: las situaciones estresantes aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón. Esta necesidad de oxígeno puede ocasionar una angina de pecho, o dolor en el pecho, en enfermos del corazón. En momentos de estrés, el sistema nervioso libera más hormonas (principalmente adrenalina). Estas hormonas aumentan la presión arterial, lo cual puede dañar la capa interior de las arterias. Al cicatrizarse las paredes de las arterias, éstas pueden endurecerse o aumentar en grosor, facilitándose así la acumulación de placa. El estrés también aumenta la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se forme un coágulo. Los coágulos pueden obstruir totalmente una arteria ya parcialmente obstruida por placa y ocasionar un ataque al corazón.

El estrés también puede contribuir a otros factores de riesgo. Por ejemplo, una persona que sufre de estrés puede comer más de lo que debe para reconfortarse, puede comenzar a fumar, o puede fumar más de lo normal.

¡Empezá hoy a tomar estos consejos y transmitíselos a tus clientes!

Referencias:

ESCRIBIÓ:

Dr. Emanuel Sota Latino

Asesor Médico Bayer S.A.

MN 99274